martes, 10 de julio de 2018

Castillo de la Real Fuerza de La Habana


Serie: Conociendo la Habana Vieja

Muy cerca de nosotros, Casa Castellón se encuentra el Castillo de la Real Fuerza, que, ubicado a un costado de la Plaza de Armas en el Centro Histórico de La Habana es uno de los símbolos de la capital cubana.

Primera fortificación de su tipo que se levantó en América, la Real Fuerza fue el aldabonazo que abrió las puertas al más vasto plan de fortificaciones que construyó España en América. Tanto para salvaguardar La Habana, llave de su imperio colonial, como el imperio colonial mismo.
Comenzó a construirse en 1558 bajo la dirección del ingeniero Bartolomé Sánchez y, para los trabajos, se utilizaron esclavos del gobierno colonial, y alquilados. Sánchez tuvo problemas con las autoridades y la obra se retrasó por problemas financieros y de fuerza de trabajo, por lo que, al final, el ingeniero fue destituido. Le sucedió al frente de las obras el maestro de cantería Francisco de Calona, que fue quien terminó La Fuerza en 1577.

Desde el aire el castillo semeja un cuadrado perfecto con 30 metros de largo a cada lado y un pequeño patio central de proporciones perfectas, lo que la convierte en una típica fortaleza renacentista. La Real Fuerza se encontraba rodeada de un amplio foso que sólo se podía salvar a través de un puente levadizo de madera.

En 1632 se le agregó a la fortaleza la torre y campanario que hoy luce. Sobre esta se colocó una veleta con forma de mujer llamada la giraldilla. Con el paso de los siglos, esta estatuilla fundida en bronce por Jerónimo Martín Pinzón, la más antigua de que se tengan referencias en la Isla, devino en símbolo de la ciudad de La Habana.

La Fuerza fue quedando militarmente inútil al construirse las fortificaciones alrededor de la bahía y las murallas de La Habana, por lo que tuvo los más disímiles usos: Fue residencia de los capitanes generales, cuartel de voluntarios y tras la evacuación de Cuba por las tropas españolas, sede del Archivo Nacional.

En la República también funcionó como Biblioteca Nacional, hasta la inauguración del edificio de esta en la Plaza Cívica en 1957. Tras ser restaurada La Fuerza se convirtió en las oficinas de la Comisión Nacional de Monumentos en 1963.

Con el auge del turismo en Cuba la Oficina del Historiador de La Habana acometió una nueva restauración que rescato muchos de los elementos originales de la vetusta fortificación. En 2008 reabrió como museo con varias salas en las que se pueden observar armaduras y armas de la época, objetos arqueológicos rescatados de las excavaciones realizadas en La Habana y tesoros que descansaban en las profundidades de la bahía.

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